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lunes, 25 de abril de 2011

TRATAMIENTO PSICOLÓGICO DEL SUEÑO


El tratamiento del sueño se tiene que dar para restaurar los mecanismos que se han roto, lo que implica dar dos pasos:
Primero: Restablecer las condiciones que disparan el sueño de forma automática.
Para ello necesitamos:
Conseguir unas condiciones fisiológicas adecuadas.
Conseguir un ambiente adecuado para el sueño.
Conseguir una desactivación física y cognitiva.
Segundo: Lograr que se establezca el automatismo.
Para poder desarrollar un buen tratamiento de deshabituación debemos conseguir unas condiciones fisiológicas necesarias para el sueño y adecuar la conducta de forma que cambie sus hábitos personales.
Asi solemos prescribir :

a) Conseguir unas condiciones fisiológicas adecuadas:
Efectuar ejercicio moderado de forma continuada, pero no hacer ejercicio intenso justo antes de irse a la cama.
Controlar las variables fisiológicas antes de irse a la cama, no ir a la cama con hambre, sed, ganas de orinar, etc.
Llevar una dieta adecuada y no comer demasiado antes de irse a la cama.
Evitar la ingesta de café, té, colas, nicotina o cualquier estimulante del sistema nervioso central durante todo el día, pero sobre todo en horas cercanas al sueño.
El alcohol inicialmente aumenta la somnolencia y puede propiciar dormir 4 o 5 horas, pero aumenta la probabilidad de despertarse en la segunda mitad de la noche. El metabolismo del alcohol consume mucha agua, por lo que hay que evitar el exceso de alcohol para no despertarse con sed en medio del sueño.

b) Conseguir un ambiente adecuado para el sueño:
Controlar el ambiente de la habitación, procurando que la temperatura de la habitación sea fresca y agradable, que no haya luz fuerte y que la humedad sea adecuada.
Controlar que la cama sea adecuada, que el colchón y el somier tengan la suficiente dureza y comodidad, que la ropa no sea escasa, excesiva o molesta.
Los ruidos son un factor importante distorsionador del sueño, por eso hay que procurar que mientras se duerme exista un ambiente tranquilo y sin ruidos.


c) Desactivación física y cognitiva:
Desactivación física:
Relajación muscular profunda de Jacobson: el método de la relajación de Jacobson lo utilizamos para propiciar el sueño, ya que nos enseña a reducir la tensión muscular y por lo tanto propicia la desactivación fisiológica. Ahora bien, no se puede aplicar como una pastilla para dormir; es decir, hacer los ejercicios cuando no se duerme, porque no se cumple la condición indispensable para relajarse que es hacerlo sin un fin, porque en realidad se convierte en un esfuerzo para dormir, y los esfuerzos no llevan ni a la relajación ni al sueño. Por eso se recomienda hacer los ejercicios de relajación en otro momento del día y con el objetivo exclusivo de aprender a distinguir cuando se está tenso.
Respiración diafragmática: la respiración también es un buen método de relajación. El sueño se asocia a una respiración profunda, regular y abdominal que puede llevar a una desactivación fisiológica.
Desactivación cognitiva:
Los pensamientos y las preocupaciones son el componente fundamental del insomnio. Estudios en centros y clínicas especializadas diagnostican el tipo de pensamientos que impiden el sueño, y son aquellos a los que se dedica la persona que está en la cama y no duerme. Se han identificado las siguientes clases :
Resolución de problemas diarios, preocupación acerca de no dormirse, preocupaciones generales, ruidos de la casa y otras condiciones de la habitación.
El problema que plantea el control de los pensamientos es que es irónico o paradójico, porque se da un proceso de buscar pensamientos alternativos y otro que chequea si se está consiguiendo o si hay algún fallo, y esto hace que el pensamiento aumente su frecuencia. Cuando queremos no pensar en algo pensamos en otra cosa y lo conseguimos, pero de pronto nos damos cuenta que lo hemos conseguido y que no hemos pensado en ello, con lo que de nuevo el pensamiento se hace presente. Se ha demostrado que querer dejar de pensar en algo lleva a un incremento de la frecuencia de ese pensamiento.


jueves, 21 de abril de 2011

HORAS DE SUEÑO NECESARIAS PARA UN BUEN FUNCIONAMIENTO DE NUESTRO CORAZON

Por todos es sabido que dormir bien es primordial para un buen descanso. Siempre se ha recomendado destinar de 7 a 8 horas para dormir, ya que es necesario para un buen funcionamiento del organismo, pero el sueño puede tener consigo otra serie de beneficios en los que muchos de nosotros no habíamos reparado hasta ahora.

El sueño es la fase en la que el cuerpo se regenera y descansa después de una larga jornada trabajando. Es el momento en el que actúa libremente pues estamos totalmente privados de conciencia ya que mientras dormimos nuestra voluntad está anulada, y es el organismo el que actúa libremente. Por este motivo el sueño nos trae muchos beneficios entre ellos un correcto funcionamiento cardiovascular.

Mientras dormimos nuestro cuerpo sufre una serie de cambios entre los que destaca la pérdida que tenemos sobre el control del mismo. Al dormirnos nuestras pulsaciones aumentan, ya que se acelera el ritmo cardiaco. La temperatura también cambia, y es el momento en el que el organismo libera el cortisol, que son las moléculas que causan el estrés y el exceso de azúcar en sangre.

Dormir las horas adecuadas es la mejor válvula de escape que existe. Nada relaja más que un buen descanso y así se traduce a nivel corporal respetar las 8 horas de sueño diarias. Con el descanso nocturno conseguimos eliminar el estrés y con ello un mejor funcionamiento cardiovascular. El exceso de estrés puede ser el causante de una aceleración del ritmo cardiaco y por lo tanto puede ser el motivo de hipertensión.

Una persona que no descansa las horas adecuadas a la larga puede acabar sufriendo problemas no solamente de hipertensión, sino que tiene mayor riesgo de calcificación de las arterias haciendo que se vuelvan más rígidas y aumente el peligro de sufrir infartos o cualquier tipo de enfermedad coronaria. Además, la falta de sueño a la larga puede acarrearnos problemas de diabetes.

Pero no solamente dormir las horas necesarias por la noche es fundamental. Numerosos estudios han revelado que las personas que duermen entono a media hora de siesta tienen menos problemas de infartos o enfermedades cardiacas, y es que el sueño es la mejor válvula de escape a los problemas cotidianos. Es una buena forma de relajación que nos ayuda a regular nuestro biorritmos y hacernos más fuertes.

A partir de ahora tenemos que reparar en las horas que dedicamos a dormir, y no es que solamente el sueño sea un aliado del sistema cardiovascular, sino que también en el caso de los deportistas es el momento en el que se regeneran los músculos a mayor velocidad. Por todos estos motivos desde CANAPI.ES  os recomendamos ver menos la televisión por la noche y disfrutar más del sueño, que a la larga nuestra salud nos lo agradecerá.

viernes, 15 de abril de 2011

EL INSOMNIO

De todos los trastorno del sueño, vamos a hacer hincapié en el trastorno que creemos que es el más importante de todos, EL INSOMNIO, el trastorno del sueño más común en la actualidad .
El insomnio viene caracterizado por dificultades en iniciar y mantener el sueño, también por despertares nocturnos o despertarse mucho antes de lo deseado, por sensación de sueño no reparador, cantidad, calidad, horas de sueño, etc.
El insomnio puede ser causado por una gran variedad de factores entre los que se encuentran el estrés, el exceso de alcohol o de cafeína, abuso de sustancias como la cocaína o abandono de las mismas, varios desórdenes fisiológicos, etc. El insomnio puede ser un problema verdaderamente frustrante y muchas veces los esfuerzos que hacemos para dormir no hacen sino agravar aún más la situación.
Los bebés duermen cerca de 17 horas al día, que se reducen a 9 o 10 horas cuando se van haciendo mayores. La mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 8 horas de sueño cada noche, aunque éstas serán menos según el individuo envejezca.
Existen grandes diferencias entre unas personas y otras, hasta el punto que algunas personas pueden estar bien con sólo 3 horas de sueño por noche. Las personas mayores necesitan menos horas de sueño que el adulto joven y es frecuente que por las noches se encuentren despiertos, especialmente si durante el día han dormido la siesta. Consideraremos insomnio cuando se duerme menos de 3 horas y sueño normal cuando se duerme 3 o más horas. Algunas veces dando esta explicación al paciente adicto a la cocaína es suficiente para que se tranquilice y con ello deja de preocuparle. Al estar más tranquilo y dejar de preocuparse por el tema, éste duerme más y mejor (dormir las 8 horas no es más que una media).
Nuestro equipo de desintoxicación de cocaína distingue dentro del insomnio tres subtipos principales, acompañados de un cuarto subtipo que puede estar presente en cualquier de los tres primeros subtipos:

INSOMNIO DE CONCILIACIÓN : Dificultades para iniciar el sueño. Normalmente duermen bien durante toda la noche, el problema radica en que tardan mucho en conciliar el sueño.

INSOMNIO DE MANTENIMIENTO : Dificultad para mantener el sueño durante toda la noche, normalmente es a causa de frecuente despertares nocturnos.

INSOMNIO TERMINAL : El paciente no presenta dificultades para comenzar a dormir, pero se despierta muy pronto (aún siendo de noche) y no puede volver a conciliar el sueño, o tiene muchas dificultades para ello.
SENSACION DE SUEÑO NO REPARADOR : El paciente no tiene dificultades para iniciar o mantener el sueño, sin embargo tiene la sensación de no haber tenido un sueño reparador.

viernes, 8 de abril de 2011

CLASIFICACION DE LOS TRASTORNOS DEL SUEÑO

Según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM IV-TR) los trastornos del sueño se clasifican en cuatro grandes grupos según su etiología:
Trastornos primarios del sueño

Disomnias:
Insomnio primario
Hipersomnia primaria
Narcolepsia
Trastorno del sueño relacionado con la respiración
Trastorno del ritmo circadiano


Parasomnias:
Pesadillas.
Terrores nocturnos.
Sonambulismo.
Trastornos del sueño relacionados con otro trastorno mental: son alteraciones del sueño debido a un trastorno mental, normalmente por algún trastorno del estado de ánimo o por un trastorno de ansiedad.
Trastorno del sueño debido a una enfermedad médica
Trastorno del sueño inducido por sustancias: son alteraciones del sueño por consumo o abandono de consumo de alguna sustancia como la cocaína.

TRASTORNOS DEL SUEÑO

El sueño es algo necesario para sobrevivir y gozar de buena salud, pero todavía no se sabe por qué se necesita el sueño, ni exactamente cómo nos beneficia (hay varias teorías al respecto). Las necesidades individuales de sueño varían ampliamente y en los adultos sanos van desde tan solo 3 horas diarias de sueño hasta 9 o más horas. Los trastornos del sueño pueden ser ocasionados por una amplia diversidad de situaciones y acontecimientos, unos vienen caracterizados por la cantidad, calidad y horas del sueño, y otros se caracterizan por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a sus fases o a la transición sueño-vigilia. También se debe considerar si hay retraso mental, alguna enfermedad médica o el trastorno está inducido por la ingesta de alguna sustancia como la cocaína.
Contrariamente a lo que se piensa, durante el sueño no se apagan las funciones del organismo ni entra el cerebro en un estado de reposo absoluto. Dormir es una compleja actividad cerebral de carácter cíclico, que refleja los ritmos circadianos (la sucesión de vigilia y sueño) a los que está sometido el organismo humano. Una vez iniciado el sueño, éste no es homogéneo durante el tiempo que dormimos.
La poligrafía (que registra simultáneamente la actividad cerebral, el ritmo cardíaco y respiratorio, los movimientos del tórax y del abdomen, la actividad ocular y la tensión arterial) permite estudiar cómo se comporta nuestro cuerpo mientras duerme.
Los trastornos del sueño admiten numerosas clasificaciones, pero se pueden agrupar en dos apartados: las disomnias o dificultades para conciliar o mantener el sueño, como el insomnio (el trastorno más frecuente, sin duda), la narcolepsia o la apnea del sueño, y las parasomnias, que se producen durante el sueño, como el sonambulismo, el bruxismo (rechinar de dientes), el terror nocturno, pesadillas y la enuresis nocturna (orinarse durante el sueño).