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jueves, 15 de agosto de 2013

QUE ES UNA CAMA HOSPITALARIA O GERIÁTRICA

Las camas hospitalarias o geriátricas articuladas son de gran importancia a la hora de hacer la vida más fácil y cómoda tanto para las personas discapacitadas con dificultades de movimiento o convalecientes, como para los familiares y/o cuidadores.
Hay personas con limitaciones en el movimiento o determinadas patologías derivadas de la columna vertebral u otro tipo de molestias que les impiden descansar bien. Para ello las camas hospitalarias eléctricas, se adaptan a cualquier necesidad, evitando problemas de espalda a los cuidadores a la hora de mover al usuario de la cama, como a los mismos usuarios proporcionándoles una mayor posibilidad en el movimiento y autonomía.

Otra de sus grandes ventajas es que ayudan a evitar las úlceras por presión tan frecuentes en en personas que tienen que estar largas temporadas en cama.
Una cama hospitalaria o geriátrica es un tipo de somier articulado con un pequeño motor eléctrico que le aporta movimiento, consiguiendo así, diferentes posiciones de descanso; inclinación de la cabeza, cuerpo y ajuste de piernas, sin necesidad de manipularla de forma manual.

Las camas hospitalarias eléctricas, constan de un somier con láminas articuladas y un motor de baja tensión que se manipula por medio de un mando con cable. Se combina con colchones viscoelásticos, antiescaras o de látex fabricados con materiales flexibles, idóneos para la profilaxis de las úlceras de decúbito, favoreciendo la prevención y la aparición de llagas en las personas encamadas durante largos periodos, eliminando cualquier punto de presión y facilitando por tanto la distensión muscular y la circulación sanguínea.


En el mercado hay multitud de modelos que varían en función del número de posiciones que proporcionan, aunque las más comúnes son las de cuatro planos, con tres articulaciones, diferenciandose en que la La zona de las piernas tiene un doble movimiento, vertical de la rodilla a la cadera y horizontal en la parte inferior del cuerpo. De este modo, se alcanza una mejor posición de descanso al permitir doblar las piernas en la posición de sentado.






Por lo general las camas hospitalarias o geriátricas van acompañadas de un carro elevador, éste nos da la posibilidad de poder regular la cama a la altura deseada. Van desde los 38 cm., como mínimo, hasta los 76 cm., como máximo. De esta manera se evitan malas posturas y movimientos bruscos. De gran ayuda para los cuidadores de personas enfermas, que tienen que asistir a pacientes encamados, y necesitan adaptar la cama. Tambien se les suele adaptar otros accesorios como son las barandillas de seguridad abatibles, para evitar que la persona se caiga.


Dado que las circunstancias de cada individuo son diferentes, por eso las camas hospitalarias son de gran ayuda, ya que, pueden adaptarse a las diferentes dolencias y características biomecánicas de cada persona.




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miércoles, 14 de agosto de 2013

EL ALCOHOL Y EL SUEÑO

Muchos insomnes se toman un whisky o un vino antes de irse a la cama para reducir la latencia del sueño. Mientras que el alcohol efectivamente ayuda a conciliar antes el sueño, se ha demostrado que la bebida provoca un sueño de baja calidad, en términos de interrupciones nocturnas del sueño (sueño fragmentado) y un menor tiempo de sueño en fase REM.

Tras unas pocas copas, especialmente en personas que no beben mucho, los sujetos a menudo relatan una sensación de sueño poco profundo y frecuentes interrupciones del sueño durante la noche. Los efectos varían mucho; algunas personas experimentan sudores (un desajuste en el proceso de termorregulación corporal del sueño) y sueños muy vívidos (característicos de cambios de fase abruptos). De hecho, la bebida baja ligeramente la temperatura corporal para después elevarla. En estudios controlados con seguimiento por EGG, los investigadores han encontrado que se puede producir un rebote de la actividad REM en la segunda mitad de la noche.

En dosis bajas el alcohol tiene propiedades agonistas de GABA – como la mayoría de los medicamentos para el insomnio.

El mecanismo por el que el alcohol suprime el sueño REM no está claro. No parece que interactúe con el neurotransmisor adenosina, del que se conoce su importancia en la fase REM. Parece probable que las propiedades generales como depresor del alcohol reducen la actividad cerebral que se activa en la fase REM. El alcohol inhibe la entrada del neurotransmisor glutamato a los receptores NMDA (uno de los receptores cerebrales del glutamato) siendo el glutamato el principal neurotransmisor estimulante, lo que da una explicación parcial del efecto del alcohol en la actividad general del cerebro.

La alteración de la respiración durante el sueño, un tipo de disomnia que afecta a millones de personas, se ve empeorada por el alcohol.

Hay una relación entre la apnea obstructora del sueño y el consumo de alcohol. Incluso bebedores ocasionales pueden experimentar apnea. El alcohol impide la respiración durante el sueño al relajar los músculos de la garganta y afectando al centro cerebral de la respiración enmascarando el efecto de un bajo nivel de oxígeno en sangre, con posible daño en tejidos. Incluso personas que habitualmente no roncan, pueden hacerlo si han estado bebiendo. Roncadores sin apnea pueden mostrar síntomas si han estado bebiendo. Los efectos de la resaca – atribuidos al esfuerzo del cuerpo para metabolizar el alcohol – a menudo son en parte causados por la alteración de la respiración durante el sueño.




Estudios detallados de EEG durante el sueño muestran que el alcohol interfiere de forma distinta en la primera mitad de la noche y en la segunda.
http://www.nature.com/npp/journal/v20/n3/full/1395251a.html

El alcohol suele metabolizarse rápidamente, así que a mitad de la noche la concentración de alcohol en sangre baja casi a cero. Los metabolitos están aún presentes y los efectos del alcohol persisten (de ahí las resacas). Pero el alcohol per se no afecta directamente a la estructura del sueño durante la segunda mitad noche. El malestar que se puede sentir al despertar durante ese periodo puede ser debido a la resaca o síndrome de abstinencia. Esto no quiere decir que el sueño elimine la borrachera o la ebriedad. De hecho estudios militares muestran que pilotos adultos jóvenes ven disminuidas sus capacidades motoras y su habilidad para volar cuando han estado bebiendo la noche anterior.

La dependencia del alcohol y los trastornos del sueño son frecuentemente comórbidos – se sufren los dos a la vez.
También la relación causal se da en el sentido opuesto; personas que no duermen bien por la noche y se sienten cansados por el día, pueden ser más propensos a beber por la noche.